martes, 21 de octubre de 2008

Nota a Leonardo Oyola (que cultos somos)

Nota al escritor Leonardo Oyola, publicada en el Diario La U.
MÚSICA PARA TUS OJOS

En USA existe una clase de películas llamadas Blaxploitation, una suerte de género creado por la comunidad negra de ese país donde se cuentan historias violentas de los barrios más pobres. Las novelas del joven escritor argentino Leonardo Oyola, tienen mucho de este espíritu. No estamos hablando del Bronx, y sin embargo los suburbios y sus personajes son parecidos. Tampoco es algo descabellado pensar las novelas dentro de una estructura cinematográfica: el ritmo de la obra de Leandro es frenético, como si no hubiese tiempo para pensar y razonar las acciones, todo se dirige a un precipitado final donde alguien terminará muerto. A continuación, una charla con Oyola, una de las grandes promesas de la literatura nacional.

La U: En tus libros hay influencia de la literatura
negra, ¿qué te mueve escribir para ese lado?
Oyola: Mirá, lo básico cuando hago género es que eso me da como un escudo y la vez una estructura a la que le soy fiel. Sigo eso y no me desbando. Cuando vos escribís una novela, tenés que tenerla muy contenida para que no se dilate o no te empieces a enamorar de otras cosas que van emergiendo. El género me da un poco eso. Hay cierto consenso con una obra de ficción, es como decir “te estoy mintiendo” pero vos a la vez me decís “te tengo que creer”. Entonces, al jugar con una literatura de género policial, yo voy a agarrar las reglas básicas de eso, lo mínimo para que vos me creas y después buscar un asidero de verdad como todos los rumores, para que alguien diga “puede pasar esto”. Creo que igual me siento más cómodo porque lo que estoy contando son historias sórdidas, agachadas. Alguien había dicho una vez que uno siempre escribe la misma novela. Me di cuenta que lo mió es así, siempre dos bandos y uno lo va a hacer cagar al otro.

La U: También hay una cierta reinvidicación a la
marginalidad...
O: Eso es básicamente porque yo viví, me crié y hasta hace poco estuve en el conurbano bonaerense, y quieras o no te acostumbrás a eso. Yo viví los “después de hora”, sé que si viajo en el furgón tengo que darle un pico a la botella o que le voy a dar una seca a la tuca. Pero yo elegí viajar en el furgón.

La U: Parece que la música es algo central en lo que contás. Por ejemplo, hay un personaje en “Hacé que la noche venga” que cada vez que habla dice un tema de Kiss.
O: Yo siempre juego con esos guiños, la historia con esos malabares es no dejar a nadie afuera de la fiesta. Lo puede leer un tipo que no sabe quién es Kiss, y el que sabe lo toma como un valor agregado.

La U: ¿Te surge naturalmente poner la música o te lo planteas?
O: Yo pienso mucho con música, puedo tener un bardo de una hora antes de escribir y estoy escuchando música y me armo soundtracks. Siempre estoy escuchando algo, pero no sé un carajo de música. La música está, y donde la puedo poner presente, lo hago. Me parecen interesante las canciones que están pensadas para algo y que las podés mirar de otra manera. En mi novela “Chamamé” (N del E: editada sólo en España) cada capitulo es un verso de una canción de Bon Jovi. Es la típica canción de despecho, “lo que vos me hiciste no me lo hizo otro”, y entre dos chorros que uno cagó al otro esto cobra un sentido completamente diferente.

La U: ¿Cómo empezaste en la literatura?
O: A mí me hubiera encantado tocar la guitarra o ser tecladista, pero no tenía habilidad para eso. Para lo otro que me hubiese gustado tenerla es para jugar a la pelota, yo le ponía ganas pero era inútil a más no poder. Veinte años atrás hubo una crisis energética acá y durante ocho horas diarias se cortaba la luz por zonas. Sin luz, sin televisión, radio o música y sin poder jugar a la pelota, me quedaba leer. De repente una señora me acercó una colección de los libros Robin Hood y me empecé a enganchar con eso. La otra vez contaba eso, en mis novelas los personajes que mato, descuartizo y hago mierda llevan el nombre de estos putos que no me dejaban jugar a la pelota (risas). Es una venganza medio nerd.

No hay comentarios: